ÁMATE A TI MISMO

”Si eres hijo de Dios...”

Me alegra muchísimo el tiempo de cuaresma. Me cansa, da mucho trabajo, pero me encanta porque tiene una pedagogía estupenda que nos lleva a descubrir quiénes somos realmente. Porque todo lo que vas a escuchar este domingo es lo que vives cada día y, a lo mejor, no te das cuenta.

Hace muy pocos domingos te dije que Dios había mirado al mundo y vio que le faltabas tú: te amó y te creó. Y lo hizo todo estupendamente. De hecho eres maravilloso como eres. Tu marido te necesita así. O tu mujer. Eres la mejor madre de tus hijos. Dios contigo se lució: te hizo bien y te hizo único. Y, por el bautismo, quiso hacerte hijo suyo, meterte en el seno de su familia, sentarte a su mesa, hablarte al corazón. Dios no se cansa de darte una palabra, de contarte la historia de su linaje y de mostrarte la herencia que quiere darte. Dios es tu padre.

¿Cuál es la tentación? ¿Por dónde viene el enemigo? Pues igual que a Eva; igual que al Señor. “Si Dios te quisiera…”, “si de verdad eres hijo de Dios...” Porque lo que está en juego es tu identidad más profunda. Y en lugar de invitarte a descubrir lo maravilloso que eres te entretiene diciéndote que todo sería mejor de otra manera, que contigo Dios no lo hizo tan bien, y si no te lo crees mira a los demás… y ahí andamos todos comparándonos, midiéndonos, compitiendo por ser más y no ser menos. Y abandonamos la verdad de nuestra vida.

¡Ay si Eva le hubiese respondido a la serpiente: “y a mí qué me importa ser como Dios. Yo soy Eva y estoy contentísima como soy”!

Hoy, las tres tentaciones en el desierto nos presentan las tres maneras de escapar de nuestra propia realidad, las distintas maneras que tenemos de compensarnos: a través de los apetitos, que si pudiéramos nos comeríamos hasta las piedras porque todo tiene que estar en función de nuestra voluntad; a través de los proyectos, que seguro que ya hay unos cuantos programando unas vacaciones que prometen ser maravillosas, mejor que ningún año, buscando el pináculo más alto y más extraordinario del que poder tirarse; y todos empeñados en ver cuál es la manera mejor de tener más, de poder más...todo para huir de lo único que tenemos, del hoy de nuestra vida.

Cuaresma. Vuelve al hoy de tu historia, y descubre la identidad profunda de tu vida: eres hijo de Dios y Dios te quiere.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola