Domingo Mundial de las Misiones. Jornada bien metida en el corazón del pueblo creyente que el Papa convoca bajo la organización de OMP (Obras Misionales Pontificias) desde hace ya 100 años.
No sé lo que algunos pensarán. Habrá quien reniegue de la labor misionera de la Iglesia y piense que no hay necesidad de llevar el evangelio al mundo entero. Sin embargo esta es la misión de la Iglesia por mandato del Señor tras su resurrección: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación”. El evangelio, la Buena Noticia.
Es curioso que en un mundo tan conectado como ahora, en un mundo donde la tecnología hace que nos podamos enterar en el mismo momento que suceden de las noticias del otro lado del mundo, en un mundo tan avanzado como el de hoy donde ya las distancias son muy cortas, el hombre se ha alejado del hombre.
Nunca como hoy el hombre ha experimentado la soledad. Nunca como hoy los jóvenes han estado tan desencantados con su futuro y tantos incluso desprecian su propia vida. Nunca como hoy el hombre ha estado necesitado del evangelio, de una buena noticia, la Buena Noticia del amor de Dios.
¡Cómo no dar la vida por anunciar esta notica al mundo entero! Porque esta noticia es la que salva al mundo: el anuncio del amor de Dios y no otra cosa.
Porque es precisamente el amor de Dios lo que acerca a los hombres, lo que hace del otro tu prójimo, tu próximo. Porque el amor de Dios no puede separarse del amor a los hermanos. Porque en el otro es donde uno puede encontrar a Cristo tendiéndole la mano, saliendo a su encuentro, invitándole a mostrar al mundo las entrañas misericordiosas de quien ha sido rescatado por el anuncio que un día recibió, por la buena noticia de un Dios que te quiere como eres aunque te sueñe mejor.
Ojalá hoy escuches esta buena noticia. Dios te ama y te amará siempre. Te creó para amarte y nada, absolutamente nada, podrá separarte del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. Y ojalá te conviertas en misionero también tú, en testigo valiente de esta noticia que sigue rescatando a los hombres de nuestro tiempo.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola
